Cuando Jesús se despide de sus discípulos y es levantado a la presencia de Dios, dos varones con vestiduras blancas dijeron: “Este mismo Jesús que ha sido tomado de entre ustedes, vendrá así, tal como le han visto ir al cielo”.
Mucho antes, el Señor brindó el escenario en el cual sucedería su segunda venida, cuando indicó: “Como en los días de Noé, así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos” (Lucas 17:26-27).
El escenario descrito por Jesús es muy similar al contexto actual. El factor en común será la sorpresa y desesperación.
“En aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado” (Lucas 17:34-36).
“Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda por causa del Señor, la salvará” (Lucas 17:33).
Si bien es cierto, el día ni la hora nadie sabe, no tiene que ser una sorpresa que cause angustia y pavor. Podría llegar a ser una grata sorpresa, si arreglamos todas nuestras cuentas con Dios, y decidimos entregarle nuestra vida por completo a Jesús.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que Él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿Por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”.
— Hechos 1:10-11
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