Todos tenemos sueños en la vida. Lo cierto es que muchas veces la dificultad más grande no es el factor externo, sino nuestra falta de planificación.
Jesús abordó este tema cuando afirmó: “¿Quién de ustedes, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?
No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar”.
Jesús nos insta a soñar, a visionar, a calcular, es decir, a planificar. Todo esto es también parte de nuestra vida espiritual.
Planifica cómo mejorar tu relación con Dios, preocúpate en tu crecimiento personal, traza un plan para incrementar tu economía, y pon todo en las manos del Señor.
La vida es como una torre que queremos edificar: Nos toca esbozar un plano realista, establecer los pasos ineludibles, y calcular correctamente los costos.
Eleva tu proyecto de vida a Dios en oración y tendrás un final sorprendente. Él es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. (Efesios 3:20).

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Porque ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar”.
— Lucas 14:28-30
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