Jesús llegó a la sinagoga y leyó el rollo del profeta Isaías, diciendo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres.
Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor”.
Mucha gente piensa que para acercarse a Dios tienen que prepararse de una manera especial y tienden a postergar indefinidamente este encuentro.
Lo cierto es que Jesús ha venido para encontrarnos tal y como estamos. Solo nos basta con reconocer nuestra necesidad espiritual.
Él ha venido para buscar a los que están presos en sus prejuicios, limitados por los muros de sus imposibles, agobiados por sus problemas, ciegos ante el poder de Dios a su favor.
Postergar esta cita es prolongar sufrimientos innecesarios, establecer la soledad como norma de vida, y cerrar las puertas a la bendición del Todopoderoso sobre nosotros y nuestras familias.
No debemos conformarnos con vidas sombrías. Ha llegado la hora de tener un encuentro personal y trascendental con el Señor.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Le dieron el rollo del profeta Isaías. Jesús lo desenrolló y encontró el lugar donde está escrito lo siguiente: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor”.
— Lucas 4:17-19
Comparte la meditación del día con tus amigos en las redes sociales. Un mensaje oportuno puede marcar la diferencia en su camino.











Deja una respuesta