En una oportunidad, Jesús indicó: “¿Cómo puedo describir el reino de Dios? ¿Qué relato emplearé para ilustrarlo?
Es como una semilla de mostaza sembrada en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; sus ramas llegan a ser tan grandes que los pájaros hacen nidos bajo su sombra”.
La semilla de mostaza mide entre uno y dos milímetros, casi como el tamaño de la cabeza de un alfiler. Esto le da una apariencia poco significativa.
Sin embargo, en condiciones favorables, puede dar lugar al crecimiento de un árbol de hasta cuatro metros de altura, frondoso y lleno de granos, ricos en aceite y proteínas.
Por eso, las aves hacen su nido allí, pues encuentran seguridad, descanso y alimento constante.
Cuando sembramos una pequeña semilla de la Palabra de Dios, jamás podremos imaginar el impacto que puede tener en una persona, en una familia y en una comunidad.
El Todopoderoso asegura: “Así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Jesús dijo: “¿Cómo puedo describir el reino de Dios? ¿Qué relato emplearé para ilustrarlo? Es como una semilla de mostaza sembrada en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; sus ramas llegan a ser tan grandes que los pájaros hacen nidos bajo su sombra”.
— Marcos 4:30-32
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