Cuando Jesús salió de la barca, vio a la gran multitud y tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas.
El ministerio del Señor era principalmente de compasión. Lo que Él siempre buscaba era identificarse con el dolor de los demás, y sabía perfectamente la necesidad del hombre.
Para Jesús, el ser humano sin Dios es como una oveja sin pastor. Una oveja puede alimentarse de manera independiente mientras hay pastos a su alrededor, pero necesita la guía de un pastor cuando los recursos se acaban.
Una oveja tampoco puede defenderse por sí sola de animales más fuertes y depredadores, pues no ha sido diseñada con cuernos, espinas o caparazón. Ha sido diseñada para vivir en comunidad, dependiendo de un protector.
Por eso, Jesús veía a las personas como ovejas, débiles e indefensas cuando están solas; pero fuertes y seguras al estar unidas, teniéndole a Él como pastor.
Hemos sido creados para estar bajo la protección de Dios. En Él encontramos nuestro sustento y seguridad. “Jehová es mi pastor, nada me faltará” (Salmos 23:1).

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Cuando Jesús salió de la barca, vio a la gran multitud y tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas”.
— Marcos 6:34
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