Estando en el desierto, el diablo se le apareció a Jesús para decirle: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se transforme en pan”. Y el Señor le respondió: “No, la gente no vive solo de pan, sino de toda palabra de Dios”.
Jesús venía de un ayuno de 40 días, y la propuesta del diablo era que el Señor usara su poder sobrenatural para satisfacer su hambre material. Esto era muy razonable, mas, el Salvador se negó a usar su autoridad para suplir sus requerimientos personales.
Más bien, remarcó que el hombre no debía preocuparse solo de sus necesidades físicas, sino también de alimentar su espíritu con la Palabra de Dios.
¿Cuántas horas ocupamos en suplir nuestros apetitos materiales, y cuánto tiempo dedicamos a alimentar nuestro espíritu con la Palabra de Dios?
Tal vez, allí radican los resultados de satisfacción o disconformidad en nuestra vida.
La provisión es importante, pero una fluida relación con el Proveedor es determinante. Pongamos a Dios en nuestras agendas: “No solo de pan vivirá el hombre”.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”.
— Lucas 4:3-4
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