El evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; hace sabio al sencillo y alumbra los ojos.
Por eso, Jesús afirmó: “Presten mucha atención a lo que oyen. Cuanto más atentamente escuchen, tanto más entendimiento les será dado, y se les dará aún más.
A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más entendimiento, pero a los que no escuchan, se les quitará aun lo poco que entiendan”.
La Palabra de Dios es lo más valioso que podemos atesorar en nuestros corazones. Contiene la sabiduría del Creador aplicada al desarrollo personal, a las relaciones sanas y solidarias con los demás, al manejo económico y al cuidado del medio ambiente.
Por esta razón, leer diariamente sus enseñanzas, prestar suma atención a cada detalle de sus preceptos, y seguirlos con determinación, puede hacer que la vida dé un giro sorprendente hacia el orden, bienestar y armonía.
Aquel que se deleita y medita en la Palabra de Dios “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1:3).

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Luego agregó: “Presten mucha atención a lo que oyen. Cuanto más atentamente escuchen, tanto más entendimiento les será dado, y se les dará aún más. A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más entendimiento, pero a los que no escuchan, se les quitará aun lo poco que entiendan”.
— Marcos 4:24-25
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