Jesús solía ayudar a mucha gente. Y aunque siempre les decía que no se lo dijeran a nadie, ellos terminaban proclamándolo en todo lugar.
Mas a los que gustaban de ayudar a los demás, también les advirtió: “Cuídense de hacer sus obras de justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; si actúan así, no tendrán ninguna recompensa de su Padre que está en los cielos”.
Jesús se estaba refiriendo al acto de dar una ayuda económica o material a los demás, no con la intención de suplir una necesidad urgente, sino con el propósito de causar una buena impresión a los que están alrededor, contemplando este “aparente” acto de bondad.
Lo cierto es que todos necesitamos ser reconocidos, pero lo máximo que podemos obtener de las personas es su alabanza y fascinación.
Jesús nos enseñó un mejor camino de humildad cuando dijo: “Que tu contribución a los demás sea en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Pero tú, cuando le des a alguien que pasa necesidad, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Entrega tu ayuda en privado, y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará”.
— Mateo 6:3-4
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