¿Alguna vez has pensado que Dios se ha olvidado de ti?
Jesús, conociendo los corazones, lanzó una pregunta: “¿Qué hombre entre ustedes, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?”.
La historia de la oveja perdida es, en realidad, la historia de todos nosotros. Dios nos trajo a este mundo para disfrutar de su creación.
Pero, con el tiempo, nuestro corazón se endureció y decidimos alejarnos de los planes del Creador. Casi sin pensarlo, paso a paso abandonamos su rebaño para experimentar una extraña libertad sin Dios.
Un día miramos atrás, y esa extraña libertad se ha convertido en una extraña soledad. ¿Será que Dios se ha olvidado de nosotros y se cansó de buscarnos?
Jesús termina el relato diciendo: “Y cuando el pastor encuentra a la oveja, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gócense conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso”.
— Lucas 15:4-5
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