Satanás llevó a Jesús al punto más alto del templo, y le desafió: “Si eres el Hijo de Dios, tírate, pues las Escrituras dicen: “Él ordenará a sus ángeles que te protejan y te guarden. Y te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra”.
Jesús le respondió: “Las Escrituras también dicen: No pondrás a prueba al Señor tu Dios”.
Este es un caso extremo de lo que significa tentar a Dios. Satanás invita a Jesús a tirarse de lo alto, atentando contra su propia integridad, y esperando que Dios haga algo para impedir que se haga daño.
¿No nos parece algo absurdo? A veces actuamos así, tentando a Dios, cuando manejamos a excesiva velocidad, ingerimos alimentos nocivos, elegimos parejas tóxicas, nos desabrigamos en el frío, y acudimos a lugares inadecuados, creyendo que Dios va a cubrir nuestra irresponsabilidad.
Jesús se negó a tentar al Padre. La protección del Todopoderoso es una bendición. No juguemos con Su bondad.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Entonces el diablo lo llevó a Jerusalén, al punto más alto del templo, y dijo: Si eres el Hijo de Dios, ¡tírate! Pues las Escrituras dicen: “Él ordenará a sus ángeles que te protejan y te guarden. Y te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra”.
Jesús le respondió: Las Escrituras también dicen: “No pondrás a prueba al Señor tu Dios”.
— Lucas 4:9-12
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