Sabiendo Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios, y a Él volvía; se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura.
Luego, echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Qué tremendo contraste entre la alta investidura de Jesús y lo que comenzó a hacer para sorpresa de sus seguidores.
El Rey de Reyes y Señor de Señores, Aquel que había recibido toda autoridad en los cielos y en la tierra, estaba lavando los pies de sus discípulos.
De esta manera contundente, remarcó aquello que ya les había dicho: “El que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser siervo de los demás.
Así como el Hijo del Hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:26-28).
Eso es ser un líder en el Reino de Dios.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura”.
— Juan 13:3-5
Comparte la meditación del día con tus amigos en las redes sociales. Un mensaje oportuno puede marcar la diferencia en su camino.











Deja un comentario