María Magdalena, Salomé y la madre de Santiago llegaron a la tumba de Jesús. La piedra de la entrada, que era muy grande, ya estaba corrida.
Entraron en la tumba y vieron a un ángel vestido con un manto blanco, sentado al lado derecho. Las mujeres estaban asustadas.
Pero el ángel les indicó: “No se alarmen. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. No está aquí, ha resucitado”.
Aquellas mujeres buscaban a Jesús, pero en el lugar equivocado. Si bien es cierto, la muerte del Salvador había sido muy impactante para sus discípulos, la nueva realidad es que Él había resucitado y pronto lo verían con sus propios ojos.
Hoy en día muchos buscan a Jesús en la cruz o en la tumba, pero Él ahora está más cerca para encontrarle. Ya resucitado afirmó: “He aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Pero el ángel les dijo: “No se alarmen. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. ¡No está aquí! ¡Ha resucitado! Miren, aquí es donde pusieron su cuerpo”.
— Marcos 16:6
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