Un maestro de la ley le dijo a Jesús: “Yo sé que es importante amar a Dios con todo el corazón, y amar a mi prójimo como a mí mismo. Esto es más importante que presentar todas las ofrendas y sacrificios exigidos en la ley”.
Entonces, Jesús le respondió: “No estás lejos del Reino de Dios”.
Este es el caso de una persona que conocía de Dios, pero que no estaba ni cerca ni lejos del Creador.
Mucha gente ha escuchado de Dios y sabe lo que a Él le agrada, pero no tiene una relación constante y personal con el Salvador.
Son aquellos que ni están cerca ni tampoco lejos. Están a una distancia prudente, pues evitan el compromiso con Dios, aunque saben que algún día pueden necesitarlo.
Para ellos es la invitación de Jesús: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

VERSÍCULO DEL DÍA:
“El maestro de la ley religiosa respondió: “Bien dicho, Maestro. Has hablado la verdad al decir que hay solo un Dios y ningún otro. Además yo sé que es importante amarlo con todo mi corazón y todo mi entendimiento y todas mis fuerzas, y amar a mi prójimo como a mí mismo. Esto es más importante que presentar todas las ofrendas quemadas y sacrificios exigidos en la ley”.
Al ver cuánto entendía el hombre, Jesús le dijo: “No estás lejos del reino de Dios”.
— Marcos 12:32-34
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