Se cumplía el tercer día de la muerte de Jesús, y dos de sus discípulos iban camino a una aldea discutiendo entre sí, desconcertados y abatidos.
Sucedió que mientras hablaban, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados para que no le conociesen.
Ambos discípulos se sentían defraudados y abandonados por Jesús. Pero lo increíble era que Jesús mismo iba caminando junto a ellos.
Sus ojos estaban velados por los sucesos acaecidos. Las malas noticias habían robado su fe, a tal punto que ya no podían ver al Salvador junto a ellos.
Fue entonces que Jesús les preguntó: “¿Qué pláticas son estas que tienen entre ustedes, y por qué están tristes?”.
Inmediatamente, Jesús comenzó a declararles las Escrituras, partió el pan con ellos, y sus ojos fueron abiertos para reconocerle.
Que las malas noticias no nublen tu fe. Aun en los momentos de incertidumbre, Jesús no te dejará.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?”
— Lucas 24:15-17
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