No todos reciben una respuesta de Dios. ¿Es que acaso el Creador tiene favoritos?
Jesús caminaba entre una multitud y, de pronto, una mujer que sufría una hemorragia continua, se acercó por detrás y le tocó la túnica. Al instante, su hemorragia se detuvo.
“¿Quién me tocó?”, exclamó Jesús. La pregunta causó sorpresa porque todos le tocaban. Pero el Salvador insistió: “Alguien me tocó a propósito, porque yo sentí que salió poder sanador de mí”.
Cuando la mujer se vio descubierta, cayó de rodillas frente a Jesús y le explicó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante.
Este es el caso de multitud de manos que tocaban a Jesús, pero solo una sintonizó con la fe y motivación correcta, el tiempo perfecto y la voluntad soberana de Dios.
¿El Señor responde las oraciones? La respuesta es sí. Pero antes evaluará nuestra petición, considerará nuestra motivación, la encajará en Su tiempo adecuado y ejecutará su voluntad en absoluta sabiduría.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continua y no encontraba ninguna cura.
Acercándose a Jesús por detrás, le tocó el fleco de la túnica. Al instante, la hemorragia se detuvo”.
— Lucas 8:43-44
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