¿Qué tan cercanos podemos llegar a ser para Jesús? ¿Nos ama igual que amó a su familia?
En una oportunidad estaba el Salvador predicando en una casa abarrotada de gente, cuando alguien le avisó: “Tu madre y tus hermanos están parados afuera y quieren verte”.
A lo que Él respondió: “Mi madre y mis hermanos son todos los que oyen la Palabra de Dios y la obedecen”.
Era evidente que en ese momento su madre y sus hermanos tenían aún dificultades para reconocerle como el Salvador. Además, veían su vida en peligro y deseaban protegerle.
Sin embargo, Jesús nunca dejó de amarlos y atenderlos. Más bien, aprovechó la figura de su relación familiar para comunicar algo nuevo: Sus discípulos y seguidores estarían ahora al mismo nivel que su propia familia.
De tal manera que hoy en día, cuando algo te sucede, está aconteciendo en el mismo seno familiar de Jesús. Inmediatamente merece su atención prioritaria para brindarte seguridad, protección y serenidad. No somos entes separados; ahora somos familia de Dios.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Entonces la madre y los hermanos de Jesús vinieron a verlo, pero no pudieron acercarse a él debido a la gran cantidad de gente.
Alguien le dijo a Jesús: Tu madre y tus hermanos están parados afuera y quieren verte.
Jesús respondió: Mi madre y mis hermanos son todos los que oyen la palabra de Dios y la obedecen”.
— Lucas 8:19-21
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