Jesús alentaba a sus discípulos, diciéndoles: “Así que no les tengan miedo, porque no hay nada encubierto que no llegue a revelarse, como tampoco hay nada escondido que no llegue a conocerse. Lo que digo en la oscuridad, díganlo ustedes a plena luz; lo que se susurra al oído, proclámenlo desde las azoteas”.
Parece que los discípulos estaban un poco amedrentados con la oposición. Las personas que les salían al frente eran muy cultas y elocuentes. Todo el sistema estaba en contra de Jesús y les tocaba nadar contra la corriente.
Sin embargo, esta no era una guerra de palabras ni de cualidades retóricas. El Señor siempre se alejó de discusiones estériles, para centrarse en el estado del corazón del hombre, sea culto, acaudalado, pescador o campesino.
No se trata de ganar discusiones que nos dividen. Se trata de ser portadores de la verdad revelada por Jesús en la intimidad, para proclamarla desde las azoteas con amor y bondad.
Que nada ni nadie te intimide de compartir la verdad que transformó tu vida. Aun los opositores y burladores necesitan del amor de Dios. Tendrás que amarles primero, para luego hablar con ellos. Si no lo haces, estarás cerrando la puerta de su salvación.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Así que no les tengan miedo, porque no hay nada encubierto que no llegue a revelarse, como tampoco hay nada escondido que no llegue a conocerse. Lo que digo en la oscuridad, díganlo ustedes a plena luz; lo que se susurra al oído, proclámenlo desde las azoteas”.
— Mateo 10:26-27
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