¿Has tenido temporadas en que almacenaste por temor a que Dios te falle?
Sobre esto, Jesús manifestó: “Tengan cuidado con toda clase de avaricia. La vida no se mide por cuánto tienen. Así es, el que almacena riquezas terrenales, pero no es rico en su relación con Dios es un necio”.
Hoy en día, la riqueza se relaciona con seguridad. Si tengo capacidad económica, entonces podré enfrentar el futuro incierto con bases seguras, y esto me traerá tranquilidad. Exagerar en esto puede hacer que decida almacenar desmesuradamente.
La palabra “avaricia” tiene que ver con el afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Revela la inseguridad por el mañana. Decido almacenar y no compartir porque, en el fondo, creo que Dios no va a proveer. Revela incredulidad y una falsa paz basada en los bienes materiales.
Todos tenemos temporadas de avaricia, en menor y mayor grado. Sucede cuando dejamos de creer en la fidelidad de Dios, y decidimos almacenar, “en caso el Padre nos falle”.
Busquemos enriquecer nuestra relación con Dios. Su Palabra aumentará nuestra fe, se disipará toda inseguridad y la avaricia se disolverá por el poder de las promesas del Señor.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Tengan cuidado con toda clase de avaricia. La vida no se mide por cuánto tienen.
Así es, el que almacena riquezas terrenales, pero no es rico en su relación con Dios es un necio”.
— Lucas 12:15, 21
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