Hay un nombre que nadie le pondría a su hijo recién nacido: “Judas”. El nombre “Judas” está relacionado con la traición y la avaricia.
Él fue escogido entre doce discípulos para estar al lado de Jesús. En poco tiempo, Judas se convirtió en el administrador de los recursos. Él comía del mismo plato del Maestro; su cercanía era notoria y Jesús le llamaba “su amigo”.
Pero, este personaje tenía otros planes: Él vislumbraba al Salvador como el futuro rey de los judíos, y quizás, aspiraba a tener un cargo importante.
Cuando llegó a la conclusión que esto no se iba a dar, entró en amargura y entregó a su Maestro a cambio de 30 monedas de plata, y en un final inesperado, se ahorcó.
¿Quién es Jesús para ti? ¿Solo una persona que puede satisfacerte en todos tus proyectos personales? Para Judas, solo representaba eso: Un instrumento para lograr sus propósitos.
Pero, Jesús es más que eso. Él nos ha escogido para que estemos a su lado y seamos sus amigos. El Salvador tiene preciosos planes para nosotros, planes de bienestar y no de calamidad, para darnos un futuro y una esperanza.
No cambiemos eso por “30 monedas de plata”, como lo hizo Judas.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los líderes religiosos.
“He pecado”, dijo, “porque he entregado a la muerte a un inocente”.
“¿Y eso a nosotros qué nos importa?”, respondieron. “¡Allá tú!”.
Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó”.
— Mateo 27:3-5
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