Una de las maneras en que podemos conocer a una persona es en el manejo de su economía. Allí podemos ver si es responsable, si es ordenada, si es previsora, si es ahorrativa, si es dadivosa, o es exactamente, todo lo contrario.
Lo cierto es que Dios nos confía determinada cantidad de recursos y espera que los podamos administrar con seriedad y eficiencia.
Jesús indicó: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”.
De aquí se desprende que estamos siendo evaluados por Dios. Todos hemos recibido recursos, talentos, oportunidades y contactos. Nos toca ser fieles en lo que tenemos, y esperar que Dios nos coloque en nuevas responsabilidades por asumir.
De tal modo que nuestra economía es también parte de nuestra vida espiritual. No hablamos solo del manejo de dinero, sino también del uso correcto de nuestro tiempo en favor de la productividad.
Jesús afirmó: “Pues si en las riquezas del mundo no fueron fieles, ¿Quién les confiará las verdaderas riquezas?”

VERSÍCULO DEL DÍA:
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?”
— Lucas 16:10-11
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