¿Alguna vez recibiste un consejo en medio de una crisis y terminaste peor que al inicio? Tal vez la persona no tenía la suficiente experiencia para guiarte.
De hecho, en medio de una tormenta hay que buscar anclas sólidas y firmes para mantener el barco equilibrado.
Jesús abordó este tema al decir: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en una zanja? El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”.
Busquemos siempre personas maduras que puedan guiarnos y aconsejarnos. Busquemos personas, cuyas vidas y resultados hablen de su solidez.
La vida de Jesús nos habla de un hombre que sufrió y atravesó todo tipo de crisis, saliendo airoso. Sus consejos quedaron escritos, no solo para que salgamos de las tormentas, sino para aprender a ser buenos capitanes de barco, guías para muchos.
Dios permite los momentos difíciles para operar en nuestro carácter, para diluir aquellos rasgos que no nos dejan crecer. Pero la obra será insuficiente si no recibimos un nuevo diseño.
El consejo de Jesús nos ayudará a salir a flote. Sus palabras reconstruyen corazones partidos, sanan heridas y marcan un nuevo rumbo en la vida.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”.
— Lucas 6:39-40
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