Una de las razones por las cuales hablamos mal de otras personas o las descalificamos es porque ya hemos sido heridos.
Jesús señaló: “No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados”.
Juzgar a otros es ponerse en la condición de juez, jugar a ser quien evalúa a los demás desde un supuesto estado de alta moralidad.
Condenar a otros es cerrar el corazón a una nueva oportunidad, descartar una vida y recoger los brazos para dejarla caer en su desgracia.
Mientras que perdonar es devolver la vida a los demás, mirarnos a nosotros mismos como sujetos de error, imperfectos como ellos, pero igual de favorecidos con la misericordia de Dios.
Elige perdonar, elige dar vida, escoge levantar al caído, hereda la magnanimidad de un Padre Celestial amoroso. Has sido elegido para grandes batallas y victorias.
Si vences a tu corazón, estarás listo para conquistar reinos y en Dios harás proezas.

VERSÍCULO DEL DÍA:
“No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados”.
— Lucas 6:37
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